El sistema de salud argentino enfrenta un problema que no puede ser postergado y necesita ser abordado en forma integral. Mientras el gasto sanitario crece, la participación del honorario médico se reduce de manera sostenida y así lo respaldan los datos: en dos décadas pasó del 25,2% al 14% del gasto total. |
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| Esta evolución no puede analizarse como una cuestión exclusivamente sectorial porque el honorario médico es parte de la estructura que sostiene la atención. Cuando pierde valor de manera sistemática, se deterioran las condiciones en las que se ejerce la profesión y se pone en tensión la capacidad del sistema para sostener equipos, calidad y continuidad asistencial. |
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| El crecimiento de los medicamentos de alto costo, las nuevas tecnologías, el envejecimiento de la población y la mayor complejidad de las prestaciones plantean nuevas demandas y requieren más recursos. Pero también obligan a discutir cómo se asignan esos recursos y qué prioridades debe tener el sistema. |
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| A esta realidad se suma una presión creciente sobre los financiadores, con pérdida de afiliados, aumento de la morosidad y mayores dificultades para sostener el equilibrio entre ingresos y gastos. En este contexto, los cambios en las modalidades de contratación trasladan parte del riesgo financiero hacia los prestadores y, en muchos casos, terminan repercutiendo sobre el honorario profesional. |
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| La discusión no puede reducirse entonces a cuánto se paga por una consulta o una práctica. Se trata de definir qué lugar ocupa el trabajo médico dentro de la estructura de costos de la salud y qué modelo de atención se pretende sostener. La eficiencia y el uso responsable de los recursos son necesarios, pero no pueden convertirse en un argumento para desvalorizar el trabajo profesional. |
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| Desde FEMECON sostenemos que no hay sustentabilidad posible sin un reconocimiento adecuado del trabajo médico. La discusión sobre el financiamiento debe contemplar el conjunto de los componentes del gasto, promover reglas previsibles y evitar que el ajuste recaiga, una y otra vez, sobre los honorarios profesionales. |
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| Defender el honorario médico es defender el trabajo de quienes sostienen cotidianamente la atención y también las condiciones necesarias para garantizar una salud de calidad. Por eso, su recuperación debe formar parte de cualquier discusión seria sobre el presente y el futuro del sistema sanitario. |
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