| El sistema de salud argentino atraviesa, al cierre de 2025 y de cara a 2026, un proceso de reconfiguración marcado por restricciones presupuestarias, tensiones financieras entre los subsectores y un deterioro sostenido de las condiciones laborales médicas. Diversos indicadores oficiales y sectoriales coinciden en señalar que el impacto de este escenario recae de manera directa sobre el recurso humano, especialmente en el ámbito público. |
| |
| Contexto macroeconómico y presupuesto sanitario |
|
| El Presupuesto Nacional 2026, aprobado por el Congreso, asigna a la Función Salud un incremento real estimado del 2,7%, según datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC). Desde el Poder Ejecutivo se destaca un aumento nominal del gasto sanitario de entre el 17% y el 21,4% en términos reales, con un presupuesto del Ministerio de Salud cercano a los $3,1 billones, orientado principalmente a la provisión de medicamentos, vacunas y el sostenimiento de hospitales nacionales. |
|
| No obstante, informes técnicos de la OPC señalan que las partidas específicas del Ministerio de Salud mostrarían una caída real del 13,7% en 2026, con resultados heterogéneos entre programas. Mientras aumentan los fondos destinados a Prevención de Enfermedades Transmisibles, Enfermedades No Transmisibles y Acceso a Medicamentos, se observan disminuciones en programas de VIH, tuberculosis, salud sexual y reproductiva, y discapacidad. |
|
| La Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) advirtió que el Presupuesto 2026 consolida recortes iniciados en 2024 en políticas vinculadas a salud sexual, reproductiva e igualdad de género, con una reducción significativa de partidas específicas y un cambio de enfoque hacia la distribución de métodos anticonceptivos físicos. |
|
| En el ámbito hospitalario, universidades nacionales y autoridades sanitarias alertaron sobre una reducción cercana al 30% en los fondos destinados a hospitales universitarios, lo que afecta tanto la atención como la formación de profesionales. |
| |
| Evolución de costos médicos |
|
| En el subsector privado, el Informe de Tendencias de Costos Médicos 2026 de Aon plc proyecta para Argentina una tasa de tendencia médica del 21%, frente al 61% registrado en 2025. Este indicador refleja el aumento anual de los costos unitarios de los planes de salud empresariales, considerando inflación médica, uso de servicios, medicamentos y tecnología. |
|
| Según Ariel Gibaja, head of Human Capital para Argentina en Aon, “si bien el 21% continúa siendo elevado en comparación con estándares globales, representa una moderación relevante respecto del contexto inflacionario en salud vivido en 2025”. |
|
| A nivel global, la tendencia proyectada es del 9,8%, y en América Latina y el Caribe del 10,2%. El relevamiento de Aon, realizado en más de cien oficinas internacionales, indica que el 86% de los países impulsa iniciativas de salud y bienestar como estrategia para mitigar costos. |
|
| En Argentina, esta desaceleración convive con un proceso de migración de usuarios desde la medicina privada hacia el sistema público, producto de la pérdida de cobertura, lo que incrementa la demanda sobre hospitales públicos ya condicionados por restricciones presupuestarias. |
| |
| Condiciones del ejercicio médico y salud mental |
|
| En este contexto, diversos estudios sectoriales advierten sobre el deterioro de las condiciones laborales médicas. Relevamientos nacionales indican que el 64% de los médicos presenta síntomas compatibles con síndrome de burnout, y que solo el 50% volvería a elegir la profesión en las condiciones actuales. |
|
| El agotamiento físico y mental se asocia a jornadas extensas, guardias prolongadas -frecuentemente de 24 horas-, multiplicidad de empleos y limitaciones en infraestructura y recursos. El impacto es particularmente significativo entre médicos residentes y en especialidades consideradas críticas para el sistema, como clínica médica, pediatría y medicina general. |
|
| Desde distintas asociaciones profesionales se señala que la situación salarial continúa siendo insuficiente frente a la inflación acumulada, lo que genera conflictos gremiales recurrentes, incluso en instituciones de referencia nacional. Asimismo, se registra una migración sostenida de médicos hacia otros países o hacia actividades no asistenciales. |
| |
| Formación médica y especialidades estratégicas |
|
| La crisis del sistema de residencias constituye otro eje de preocupación. Autoridades académicas y sanitarias advierten una disminución en la cobertura de vacantes en áreas vinculadas a la Atención Primaria de la Salud (APS), en contraste con una mayor demanda de especialidades con mejor remuneración relativa y menor carga horaria. |
|
| Este fenómeno plantea desafíos para la planificación sanitaria y la cobertura futura de necesidades asistenciales, especialmente en un escenario de envejecimiento poblacional y aumento de la prevalencia de enfermedades crónicas. |
| |
| Distribución territorial de profesionales |
|
| La desigualdad en la distribución de médicos continúa siendo un rasgo estructural del sistema argentino. De acuerdo con datos oficiales, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registra 16,5 médicos cada mil habitantes, mientras que varias provincias del interior se ubican entre 1,8 y 1,9 por mil. |
|
| Esta concentración en áreas centrales se ve reforzada por la falta de incentivos económicos, profesionales y de infraestructura para el ejercicio en regiones con menor densidad poblacional, lo que condiciona el acceso equitativo a la atención sanitaria. |
| |
| Situación en Provincia de Buenos Aires |
|
| En la provincia de Buenos Aires, organizaciones médicas y gremiales informan un atraso salarial acumulado cercano al 20% en relación con la inflación de los últimos dos años. Esta situación afecta tanto a hospitales provinciales como municipales y se produce en un contexto de creciente demanda asistencial. |
|
| El escenario se traduce en dificultades para cubrir cargos, alta rotación de profesionales y conflictividad laboral persistente, especialmente en servicios de guardia y especialidades básicas. |
| |
| Consideraciones finales |
|
| Los datos disponibles muestran que el sistema de salud argentino ingresa en 2026 bajo un esquema de fuerte tensión financiera y reordenamiento del gasto, con impactos directos sobre las condiciones del ejercicio médico. La evolución del presupuesto, la sostenibilidad del sistema de formación, la distribución del recurso humano y la salud mental de los profesionales constituyen variables centrales para el funcionamiento del sistema en su conjunto. |
|
| Desde una perspectiva institucional, el seguimiento de estos indicadores resulta clave para la planificación sanitaria y la definición de políticas públicas que garanticen la continuidad, calidad y equidad de la atención médica. |
| |
| |
| Por María José Ralli |
|
 |