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IA en salud: por qué el sistema debe ordenar las bases antes de avanzar en su implementación
 
 
Impulsada por la Asociación Médica Argentina (AMA) y la Sociedad Argentina de Inteligencia Artificial (SAIA), una mesa de consulta nacional reunió a referentes del ámbito sanitario, académico, tecnológico y representantes de pacientes para debatir el uso responsable de la inteligencia artificial (IA) en salud. El encuentro dejó como conclusión que antes de escalar estas herramientas, es necesario fortalecer la infraestructura, la calidad de los datos y la gobernanza del sistema.
Bajo el lema “Construyendo una arquitectura ética y técnica para una IA en salud centrada en la dignidad humana”, la jornada se realizó el 20 de abril en la sede de la AMA, convocó a medio centenar de especialistas y funcionó como punto de partida para la elaboración de un documento de posición que buscará ordenar el debate en un contexto donde el avance tecnológico supera a los marcos regulatorios.
El presidente de la AMA, Miguel Galmés, planteó la necesidad de combinar innovación con seguridad jurídica. “La inteligencia artificial puede cometer errores o distorsionar la verdad y en salud eso no es aceptable”, advirtió, al tiempo que remarcó la importancia de construir una gobernanza clara de los datos con eje en el paciente.
Desde la SAIA, su presidente Alexander Ditzend definió el momento actual como un cambio inevitable. “La pregunta es si vamos a estar preparados”, señaló, al destacar que la IA ya no solo reproduce información sino que comienza a generar conocimiento nuevo. En esa línea, insistió en que se trata de una herramienta complementaria: “La colaboración entre inteligencia humana y artificial es el camino”.
El impacto en el sistema sanitario también fue eje de análisis. Fabio Budris, miembro del board de SAIA, advirtió sobre el déficit global proyectado de médicos y planteó el concepto de “médico aumentado”, donde la tecnología amplía la capacidad de atención. “Es una oportunidad para hacer la medicina más accesible y eficiente, sin perder lo esencial: la empatía”, sostuvo.
Desde el Comité de Transformación Digital de la AMA, su presidenta Judit Díaz Bazán remarcó que el desafío es incorporar estas herramientas sin desplazar los principios éticos del ejercicio profesional. “El ‘no dañar’ y la responsabilidad médica deben seguir en el centro”, afirmó, y destacó la importancia de construir consensos con participación de múltiples actores, incluidos los pacientes.
Durante el encuentro, especialistas coincidieron en que sin bases sólidas no hay IA viable. La necesidad de contar con infraestructura adecuada, sistemas interoperables y datos de calidad fue uno de los puntos más reiterados. También se planteó que los algoritmos pueden reproducir sesgos si no se entrenan con información confiable y representativa.
En el plano ético, se subrayó que principios como la seguridad del paciente y la calidad de atención no son negociables. A la vez, se reconoció que la regulación completa del fenómeno es difícil, por lo que se vuelve clave avanzar en marcos orientadores y buenas prácticas.
El encuentro concluyó con consensos determinantes: la IA debe ser considerada aún una tecnología en desarrollo, con validación continua; la gobernanza debe ser interdisciplinaria; y el sistema sanitario argentino tiene deudas pendientes en interoperabilidad y estandarización.
Como próximo paso, se propuso avanzar en la creación de observatorios que permitan monitorear el uso de estas tecnologías y construir evidencia local. “No podemos seguir utilizando estas herramientas sin definir sus alcances”, señalaron.
La iniciativa abre un debate que recién comienza. Entre el potencial de mejorar diagnósticos y personalizar tratamientos, y los riesgos de una implementación sin controles, la inteligencia artificial aparece como un desafío estructural. En ese equilibrio entre innovación y ética, los especialistas coinciden en un punto: el futuro de la medicina dependerá tanto de la tecnología como de la capacidad del sistema para integrarla con responsabilidad.