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Sustentabilidad sanitaria: el sistema busca respuestas frente al avance de los costos, la innovación y la fragmentación
En las Jornadas de FEFARA, financiadores, reguladores, académicos y representantes del sector farmacéutico coincidieron en la necesidad de mejorar la gestión, fortalecer la evaluación de tecnologías sanitarias y avanzar hacia modelos de atención centrados en el valor y los resultados.
 
 
La sustentabilidad del sistema de salud, el acceso a los medicamentos, la incorporación de nuevas tecnologías y el futuro del financiamiento sanitario fueron algunos de los ejes centrales de las 23.ª Jornadas Federales y 22.ª Internacionales de Política, Economía y Gestión de los Medicamentos, organizadas por la Federación Farmacéutica Argentina (FEFARA) en Pilar.
Durante dos jornadas, representantes de organismos públicos, obras sociales, financiadores, académicos y dirigentes farmacéuticos debatieron sobre los desafíos que enfrenta el sistema sanitario argentino en un contexto marcado por el envejecimiento poblacional, el crecimiento de las enfermedades crónicas, el aumento sostenido de los costos y la llegada de terapias cada vez más complejas y costosas.
La apertura estuvo a cargo del presidente de FEFARA, Damián Sudano, y de la presidenta de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), Alejandra Gómez, quienes coincidieron en destacar la importancia de la articulación institucional y la defensa de la red de farmacias como garantía de acceso seguro a los medicamentos.
Sudano señaló que el proceso de digitalización del acceso a los medicamentos es inevitable, aunque remarcó la necesidad de que se desarrolle dentro de marcos regulatorios adecuados y en ese sentido sostuvo que «el acceso al medicamento va en camino a ser digital, pero tiene que estar regulado, y es importante que nosotros como farmacéuticos participemos de ese proceso». Asimismo, señaló que la innovación no debe implicar la pérdida del rol sanitario de la farmacia. «La manera de sostener la red sanitaria es abriendo la cabeza, proponiendo cosas nuevas, innovando, pero siempre resguardando el rol del farmacéutico como agente de salud», expresó.
Por su parte, Gómez vinculó el debate sobre farmacia digital con un desafío más amplio: la sustentabilidad sanitaria, «que nos atraviesa a todos y nos desafía a buscar respuestas estratégicas en un contexto muy complejo», señaló. La presidenta de COFA remarcó además la necesidad de «garantizar el acceso del paciente al medicamento y también el acceso de la farmacia a todos los medicamentos».
 
 
Innovación, acceso y sostenibilidad financiera
Uno de los paneles centrales reunió a representantes del PAMI, la Superintendencia de Servicios de Salud y especialistas en economía de la salud para analizar el equilibrio entre innovación tecnológica y sostenibilidad financiera.
El subdirector ejecutivo del PAMI, Carlos Zamparolo, defendió el proceso de incorporación de nuevas tecnologías impulsado por el organismo y destacó la necesidad de combinar acceso con criterios de evaluación rigurosos. «El medicamento correcto tiene que llegar al paciente correcto, con la indicación correcta», sostuvo Zamparolo y explicó que el instituto atiende a más de 5 millones de afiliados y que alrededor de 200.000 personas reciben cada año tratamientos oncológicos o de alto costo. En ese contexto, señaló que la evaluación clínica y económica de las nuevas terapias resulta indispensable para garantizar la sustentabilidad del sistema.
También se refirió al debate sobre la farmacia digital y buscó llevar tranquilidad al sector farmacéutico. «Para el PAMI, la farmacia digital viene a ser una herramienta más del farmacéutico; nos van a encontrar defendiendo la farmacia», afirmó.
 
 
El financiamiento de la seguridad social
El superintendente de Servicios de Salud, Claudio Stivelman, ofreció una mirada centrada en las dificultades de financiamiento de la seguridad social y en las tensiones que enfrenta el Fondo Solidario de Redistribución. «Las personas se enferman igual en el sector público, en la prepaga o en la obra social, y compran los medicamentos en las mismas farmacias; sin embargo, parece que los sectores no pudieran hablar entre sí», afirmó al tiempo que destacó la necesidad de fortalecer los mecanismos de control, mejorar la coordinación entre organismos y avanzar en la creación de una Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias libre de conflictos de interés.
Además, planteó la necesidad de revisar aspectos estructurales del sistema. «Tal vez sea el momento de pensar que lo que no funciona es el sistema, y preguntarnos dónde tenemos que modificarlo», señaló.
 
 
Gestionar el riesgo sanitario
Durante la mesa dedicada a los financiadores, representantes de obras sociales provinciales y sindicales coincidieron en que el actual modelo de financiamiento enfrenta crecientes dificultades para absorber el impacto de la innovación tecnológica y el aumento de los costos sanitarios.
Uno de los diagnósticos fue el presentado por Gustavo Martínez, jefe de Gabinete del Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA), la obra social de la provincia de Buenos Aires y el segundo financiador más grande del país después del PAMI, quien Martínez definió a la salud como un derecho y, al mismo tiempo -dijo- «la salud es un mercado imperfecto por su propia naturaleza: depende de la oferta y no de la demanda». El economista alertó sobre la caída del empleo formal, el aumento de los costos sanitarios, la reducción de las transferencias a las provincias y el creciente peso de los medicamentos dentro del gasto de los financiadores. Como respuesta, propuso avanzar hacia sistemas integrados de información y mecanismos de pago basados en resultados sanitarios.
«La única forma de bajar costos es la escala; no veo otra salida que soñar con un sistema integrado, al menos en la información, y avanzar hacia el pago por resultados», sostuvo.
 
 
¿Es sostenible el modelo actual?
La exposición más disruptiva fue la de Gabriel Lebersztein, gerente médico de OSECAC, quien planteó que el actual esquema de financiamiento enfrenta límites cada vez más difíciles de superar. «El sistema de salud financiado a través del bolsillo de la gente, por la cuota o por el salario, se terminó», afirmó y a partir del análisis de tratamientos oncológicos de última generación, mostró cómo los costos crecen a una velocidad muy superior a los ingresos de los financiadores y de la población.
Lebersztein defendió la necesidad de fortalecer la evaluación de tecnologías sanitarias, mejorar la calidad de la prescripción y avanzar hacia sistemas que remuneren resultados. En ese marco, también reivindicó el rol profesional de la farmacia. «El farmacéutico debe ser remunerado por el servicio farmacéutico y no por entregar medicamentos», sostuvo.
 
 
Un consenso que atraviesa al sistema
Más allá de las diferencias de enfoque, las distintas exposiciones dejaron un diagnóstico compartido: la combinación de innovación tecnológica, envejecimiento poblacional, enfermedades crónicas y mayores costos está poniendo bajo presión a todos los actores del sistema sanitario.
Entre los consensos surgidos durante las jornadas aparecieron la necesidad de contar con una Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias, fortalecer la coordinación entre financiadores, mejorar la calidad de la información disponible para la toma de decisiones y avanzar hacia modelos que prioricen el valor en salud y los resultados obtenidos en los pacientes.
La sustentabilidad sanitaria, coincidieron los participantes, ya no depende únicamente de cuánto se gasta, sino de cómo se organiza, se evalúa y se gestiona cada recurso disponible.
 
 
Por María José Ralli